¡¡Arriba Halcón…el cielo es tuyo!!

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Año: 1982. Mes: Mayo. Día: 1º. Hora: 16,37. Situación: Guerra de Malvinas.
En aproximación por la costa norte de las islas, una escuadrilla de tres Dagger M-V cuyo indicativo era “Torno” llegaba en busca de sus objetivos. El capitán Dimeglio (Torno 1) guiaba a los Torno 2 y Torno 3 del teniente Aguirre Faget y del primer teniente Román, respectivamente, cuando divisó el cabo San Felipe y poco más al norte encontró lo que buscaba: Tres naves inglesas que estaban bombardeando Puerto Argentino. En forma casi automática asignó los blancos y los numerales prepararon sus armas. Increíblemente, los barcos británicos no se percataron de lo que se les avecinaba. En formación de ataque, se pegaron lo que más pudieron sobre las olas y enfilaron directamente contra la flota agresora. La tensión estaba en su máxima expresión, pero los sentidos estaban alertas en los pilotos argentinos. En ruta de aproximación y a casi 900 km/h, los Tornos 1 y 2 se dirigieron a un mismo blanco, un destructor tipo 42 y el Torno 3 fijó su puntería en una fragata de menor porte. En menos de 30 segundos todo el concepto de la guerra naval moderna cambiaría para siempre… Cuando los Dagger estuvieron a distancia de tiro de sus cañones, casi al unísono, comenzaron a disparar.

En los barcos ingleses, el asombro se pintó en los rostros ingleses cuando el sonido furioso de tres aviones a reacción pegados a las olas se les acercaban disparando sus cañones; no tuvieron oportunidad de defensa. Los Tornos 1 y 2 arrojaron sus bombas BRP (bomba retardada por paracaídas) sobre el destructor tipo 42 sin problemas mientras el Torno 3 hizo lo propio sobre la fragata. Cuando intentaron una respuesta los tres Dagger ya casi habían desaparecido de sus vistas y los radares ya no los podían “enganchar”.

El destructor tipo 42 se estremeció con una gran explosión color naranja y luego un espeso humo negro envolvió la nave con evidentes averías de consideración; el destructor, por su parte, absorbió mejor el ataque del Torno 3 pero con averías que, si bien leves, causaron consternación entre la tripulación. En menos de 30 segundos los manuales de guerra naval habían quedado desactualizados.

COMENZO A CORRER UN ESCALOFRIO
La Fuerza Aérea Argentina, en ese ataque, había penetrado y “perforado” la defensa de radares de los mejores barcos de la Royal Navy, los habían atacado volando aviones a reacción rozando las olas cuando “el manual” no lo aconsejaba y mucho menos lo aceptaba y, lo peor, había “herido el orgullo” de la flota defensiva de la OTAN.

Propios y extraños comenzaron a hacerse preguntas….Si la flota inglesa que defiende a la flota de ataque que es la US NAVY dentro del organigrama de la OTAN es vulnerada por aviones de principios del “70, modernos, sí, pero no de última generación y con tácticas que no están en los manuales, ¿qué podrían hacer las fuerzas aéreas del Pacto de Varsovia?

Un escalofrío comenzó a recorrer los pasillos de los estados mayores de la Alianza Atlántica, la guerra no debía durar más de la cuenta y Londres, ese 1º de mayo, decidió ganarla a cualquier precio. Claro que se encontraron con un problema, ese problema se llamaba: Fuerza Aérea Argentina y Aviación Naval…, pero el mundo los conocería como: ¡¡Los Halcones de Malvinas!!.

EL COMIENZO DE LA HISTORIA

Ahora, ¿dónde comienza la historia?; ¿en Malvinas?; No, esta historia comienza mucho antes de ese 1º de mayo de 1982.

En lo referente a la Fuerza Aérea comienza exactamente el 10 de junio de 1912 cuando se inaugura la Escuela de Aviación Militar en El Palomar. Luego se trasladará a la provincia de Córdoba donde se moldearán los futuros Halcones… Creada la escuela, se llamó a un grupo de oficiales para realizar el primer curso de aviadores militares. Ellos fueron: el teniente de fragata Melchor Escola; los tenientes 1º Raúl Goubat y Aníbal Brihuga; los tenientes Pérez Ferreira, Giménez Kramer, Biedma, Zanni, Ferreira y Casavega y el subteniente Manuel Félix Origone quién sería el primer mártir de la Aviación Militar. Primero se comienza por ponerse metas y el Río de la Plata fue el primer obstáculo a vencer. Jorge Newbery en noviembre de 1912 lo cruza ida y vuelta. Teodoro Fels bate el récord mundial de vuelo nocturno sobre agua y nuevamente Jorge Newbery sorprende al mundo cuando bate el récord mundial de altitud: ¡6225 mts.! sobre el radial de El Palomar.

Argentina asombra otra vez cuando en 1924 el mayor Pedro Zanni, acompañado por el mecánico Felipe Beltrame, dio la vuelta al mundo. Recorrió buena parte de Europa, Asía hasta el Japón. En 1927, la importancia adquirida por la Aviación Militar llevó al Ejecutivo a crear en Córdoba la Fábrica Militar de Aviones. Allí nacieron una importante cantidad y variedad de modelos que elevarían aún más el prestigio de la Aviación Militar; hasta la fabricación de los renombrados Pulqui I y II y los más recientes: el Pucará y PAMPA.

El 4 de enero de 1945, nace oficialmente la Fuerza Aérea Argentina en igualdad de condiciones que sus fuerzas hermanas: el Ejército y la Marina de Guerra. La misión que se le encomendará: La Custodia y Defensa de la Soberanía Aérea Nacional.

La Segunda Guerra Mundial provocó una rápida modernización y profesionalización de la Fuerza Aérea y se contará como una de las dos más importantes de América (junto a la USAF-Fuerza Aérea de los EEUU) al poseer los renombrados “Gloster Meteor”. El curso de la historia merced a la constante evolución tecnológica, hacía que la Fuerza Aérea estuviera en continuo avance. Sus hombres ya se encontraban entre los mejores y más respetados del medio aéreo. Pero aún faltaba algo… 

“EL PATIO TRASERO DEL MUNDO”
Después de 149 años de infructuosas negociaciones, el 2 de abril de 1982, la Argentina recuperaba las islas Malvinas. La reacción inglesa no se hizo esperar y la Task Force 317 navegó al sur para poner orden en “el patio trasero del mundo”. La Organización de Estados Americanos quiso poner en marcha el TIAR (Tratado Interamericano de Ayuda Recíproca) y se dio cuenta que en un abrir y cerrar de ojos éste volaba por los aires ya que Estados Unidos se apartaba de América para apoyar los intereses británicos que, en definitiva, también eran de ellos.

La Argentina, ahora lo sabía que, a pesar de la ayuda diplomática y consenso americano, se las tendría que ver sola ante la tercera potencia del mundo con el apoyo de los Estados Unidos. Solo el valiente e incondicional apoyo de Perú y Venezuela, el mundo asistiría a lo que parecía iba a ser “un paseo inglés por los mares del sur”.

La suerte estaba echada. El 1º abril, el brigadier Ernesto Crespo, jefe de la IV Brigada Aérea ubicada en Mendoza, recibió un mensaje urgente para que se presente en forma perentoria en el edificio “Cóndor”, sede del Comando en Jefe de la Fuerza Aérea y ubicado en la zona de Retiro en la Capital Federal. Una vez en el comando, al brigadier Crespo se lo puso al tanto de la situación y de lo por venir. El sería el jefe de la FAS (Fuerza Aérea Sur) con base en Comodoro Rivadavia. La FAS sería la encargada de llevar el peso de la guerra por parte de la Fuerza Aérea. Un militar altamente profesional, el brigadier Crespo obtuvo la autorización para elegir a quienes lo acompañarían en la FAS; pero antes de retirarse del edificio “Cóndor” advirtió: – “Si hay guerra y seguro que así será, la FAS peleará hasta las últimas consecuencias”.

La tarea que tenía entre manos era poco menos que imposible: A) Debía alistar las bases y los medios aéreos, mecánicos y de abastecimientos. B) Reconocer las capacidades de los ingleses. C) Alistar a los pilotos en las tácticas y estrategias de ataque avión-buque. D) Realizar pruebas operativas. E) Reconocer limitación propia de quién por primera vez entrará en combate…, ¡y buscarle la solución!. F) Familiarizar a los pilotos con la geografía malvinense con vuelos de práctica sobre el archipiélago. ¡Todo en menos de treinta días!, y la FAS lo hizo. La Fuerza Aérea Argentina ya velaba las armas de la batalla que debería pelear.

VALOR Y DETERMINACION
Ese 1º mayo el mundo comenzó a entender que los avances tecnológicos debían ser revisados. La tecnología militar lo había previsto todo, menos una cosa: que el valor y determinación pueden hacer “saltar cualquier fusible”. Los pilotos argentinos volvieron a las fuentes. Fueron a la batalla con aviones de una generación anterior a la parafernalia de armas que le anteponía la fuerza inglesa, pero con la formación profesional y actitud aprendida por generaciones de pilotos que pasaron por la Escuela de Aviación Militar. Revisaron tácticas, se preguntaron por qué no se podía hacer tal o cual maniobra y se arriesgaron y ganaron.

A partir de ese 1º de mayo atacaron una y otra vez a la Task Force a pesar de las pérdidas sufridas…, pero no lloraron a los Halcones caídos. Por ellos volvían a lucha. No en vano se ha dicho que Malvinas fue la última “guerra romántica de la historia”. Las academias militares del mundo no podían entender como los pilotos argentinos atacaran y “pusieran las bombas como con la mano” sobre los barcos británicos cuando misiles y cañones teledirigidos eran los reyes de las batallas. Desde el 1º hasta el 20 de mayo, la aviación argentina atacó una y otra vez, castigó duramente a la Task Force pero lo que sucedería desde 21 al 27 de mayo ya forma parte de la historia de la aviación y estremeció al mundo. Esa semana se la conoce como la Batalla de San Carlos o la Batalla en el Valle de las Bombas…

El 21 de mayo, el almirante Woodward daba la orden de iniciar la operación de desembarco en San Carlos. La fuerza británica ingresaba en el estrecho y se desplegaba para las delicadas maniobras anfibias. Un espectáculo impresionante se veía en el estrecho: La fuerza anfibia aparecía en todo su esplendor: Los buques de asalto anfibio “Fearles” e “Intrepid”; los buques de transportes “Camberra”, “Fort Austin”, “Europic Ferry”, “Elk” y “Norland”; los buques logísticos “Sir Geraint”, “Sir Tristan”, “Sir Galahad”, “Sir Perciavale” y “Sir Lancelot”; estas fuerza estaba defendida por el destructor “Antrim” y las fragatas “Broadword”, “Brillant”, “Ardent”, “Antelope”, “Argonaut”, “Plymouth” y “Yarmouth”. El destructor “Coventry” quedó a la entrada norte del estrecho de San Carlos como piquete de radar.
Prácticamente la mitad de la Task Force se presentaba en el estrecho y contra ella arremetería la aviación argentina… 

Los eventos que ocurrieron en los días de esa semana forman parte de lo más dramático del conflicto Malvinas. Dagger M-V, A 4B, A 4C y Pucará de la Fuerza Aérea y A 4Q de la Aviación Naval se lanzaron oleadas tras oleadas contra la flota de desembarco. En ese primer día de batalla, 21 de mayo, mostraría a los ingleses una realidad de la cual no estaban preparados.

Al finalizar ese primer día de batalla el estado mayor inglés analizaba los preocupantes informes: 1 Sea Harrier (RN) (averiado); 1 Harrier (RAF) (averiado); 1 Harrier (RAF) (derribado. Piloto: Prisionero); 1 Harrier (RAF) (accidente en la cubierta del portaaviones “Hermes”); Destructor “Antrim” (graves daños. Retirado de la zona de guerra, recién se reintegró a la Royal Navy en abril de 1984). Fragata “Argonaut” (averiada de consideración); Fragata “Broadword” (averiada de consideración); Fragata “Brillant” (averiada de consideración); Fragata “Ardent” (Hundida). Las bajas entre el personal militar, entre muertos, heridos y contusos, no fueron estimadas.

ATAQUES CON FURIA
En los días sucesivos la aviación argentina continuó atacando con furia. Como el 25 de mayo cuando son hundidos el destructor “Coventry” y el portacontenedores “Atlántica Conveyor” con su importante carga logística que golpeó fuerte por la pérdida de helicópteros y abastecimientos.

Al concluir la batalla de San Carlos el 27 de mayo, los ingleses estaban consternados por las pérdidas y necesitaban urgente una gran victoria terrestre para suavizar los daños de una semana sangrienta. Lo lograrían en Prado del Ganso no sin sufrir cuatro días donde dudaron, incluso, de conseguir la victoria. Al anochecer del 27 de mayo, el almirante Woodward repasaba los informes de los siete días de batalla y se estremeció con su lectura: 1 Destructor: “Coventry”: Hundido; 2 Fragatas: “Antelope” y “Ardent”: Hundidas; 1 Porta contenedores: “Atlantic Conveyor”: Hundido con su carga completa; 1 Destructor: “Antrim”: Averiado de consideración y retirado de la zona de guerra y vuelto a Inglaterra; 2 Fragatas: “Harrow” y “Alacrity”: Averiadas de consideración y reparadas fuera de la zona de guerra; 2 Fragatas: “Brillant” y “Broadsword”: Averiadas de consideración y reparadas en zona de guerra; 2 Buques Logísticos: “Sir Lancelot” y “Sir Galahad”: Averiados de consideración y reparados en zona de guerra; 1 Buque Logístico: “Sir Bedivere”: Averías leves; 1 Buque de Asalto: “Fearless”: Averías leves; Helicópteros: 3 “Chinook”; 8 Wessex; 3 Lynx; 2 Sea king; 2 “Gazelle” destruidos / averiados; Bajas del personal de la Royal Navy, RAF, Royal Army: 76 (Según fuentes oficiales británicas. Según informes extraoficiales ingleses y de la OTAN las bajas inglesas en esa semana llegaron a 194).

La mitad de la flota británica estaba averiada o hundida y para acentuar aún más los temores, el 8 de junio, en un intento de acelerar el fin de la guerra y cercar a Puerto Argentino, la flota inglesa intentó un desembarco en Bahía Agradable (al sur de Puerto Argentino) y llevar a sus playas al 2º Batallón de Paracaidistas con su equipo completo y armamento cuando la Fuerza Aérea atacó en forma violenta y de improviso. Fue un desastre. Los buques de desembarco “Sir Galahad” y “Sir Tristán” fueron destruidos y la fragata “Plymouth” fue averiada de consideración. La playa se convirtió en un infierno por los heridos que llegaban de los barcos, los ataques de la Fuerza Aérea y las explosiones de municiones que reventaban sin cesar. El 8 de junio se había transformado en el “día más negro de la Task Force”.

Con el fin de la guerra los Halcones lamieron sus heridas y regresaron a sus bases con el orgullo del deber cumplido. Como lo manifestara el mismo Pierre Closterman (as francés de la II Guerra Mundial): “…la Fuerza Aérea puede reclamar victoria. Ellos ganaron la batalla aeronaval”. El coraje con el que lucharon los pilotos, mecánicos, operadores, artilleros antiaéreos, médicos, meteorólogos, deberán ser rescatados por la historia porque se lo han ganado. Los ingleses sufrieron hasta lo increíble y casi la totalidad de sus pérdidas fueron causadas por la Aviación Argentina que se enfrentó a una potencia de primer orden y todo en su bautismo de fuego. Sir Winston Churchill, cuando la RAF lograra la victoria en la batalla de Inglaterra contra la Luftwaffe en 1940 dijo refiriéndose a los pilotos ingleses: -“Nunca tantos le deben tanto a tan pocos”-. Parafraseando a Winston Churchill nosotros podemos decir de los Halcones argentinos: -“Nunca tan pocos hicieron tanto daño a tantos”-. Porque al fin de cuentas, los pilotos argentinos tuvieron a la flota de la OTAN y a sus estados mayores mirando con el ceño fruncido al borde del colapso.

“EL CIELO ES TUYO”
Hace poco me contaron una historia, no sé si es verdad, pero si no lo es merecería serlo: Cuentan que una vez por semana se veía un hombre que caminaba por la Escuela de Aviación Militar, muchos veteranos oficiales lo saludaban con afecto, pero los cadetes no sabían quién era y no se atrevían a preguntarle. Siempre se paraba delante de un viejo A4 Skyhawk que estaba en exhibición en un predio y se quedaba largos minutos parado delante de él. Hasta que daba unos pasos y lo tocaba. Cerraba los ojos y recordaba… Recordaba aquellos días en San Carlos, en el valle de las bombas cuando hicieron temblar los cimientos de una armada que parecía invencible. Recordaba a sus amigos; Halcones que volaron tan alto que se hicieron amigos del Sol y ya no regresaron. Cuentan, también, que con lágrimas en los ojos se retiraba con una leve sonrisa de nostalgia. Un día, cuando se iba, sintió detrás de él un fuerte zumbido que lo estremeció. Era un avión-escuela que despegaba con su cadete que rendía su prueba de vuelo. Cuentan que se paró viéndolo despegar y de pronto todos lo escucharon gritar agitando su puño: – “¡¡Arriba Halcón…el cielo es tuyo!!”-. Todos los que lo escucharon se estremecieron por lo visto. El hombre se quedó mirando como el avión se perdía de su vista, después se puso las manos en los bolsillos y con satisfacción se fue casi a paso marcial… Esto fue lo que me contaron.

Hoy, los futuros cadetes y cadetas que cruzan las puertas de la Escuela de Aviación Militar saben que tienen una gran responsabilidad; son los custodios de una tradición y gloria que ellos también tendrán que escribir…
Por que ellos también saben….¡¡Que allá se guardan las llaves del cielo…!!! 

 

 

 

Fuente: laprensa.com.ar