Batalla del Monte Dos Hermanas

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La batalla de Dos Hermanas fue un enfrentamiento de la Guerra de las Malvinas durante el avance británico hacia la capital, Puerto Argentino, que se llevó a cabo el 11 y 12 de junio de 1982 en el monte Dos Hermanas.

Las fuerzas británicas, al mando del teniente coronel Andrew Whitehead y compuesta por 600 hombres, consistió en el 45.º Batallón de Comandos de la Marina Real británica, apoyados por la Tropa Milán del 40.º Batallón de Comandos además del apoyo de seis cañones de 105 mm del 29.º Regimiento de Comandos. El 2.º Batallón del Regimiento de Paracaidistas 2 PARA, formó parte de la reserva. El apoyo de fuego naval fue proporcionada por dos cañones de 114 mm del crucero ligero HMS Glamorgan (D19). El 45 CDO tenía experiencia reciente de combate, contra la guerrilla urbana católica irlandesa.

El Regimiento de Infantería 4 del teniente coronel Diego Alejandro Soria compuesto por 450 soldados originalmente ocupó los montes Kent, Challenger y Wall. La Compañía C del capitán Edgardo Humberto Marpegan, luego ocupó nuevas posiciones en Dos Hermanas donde los defensores llegarían estar bajo el mando del mayor Ricardo Mario Cordón, segundo jefe del RI 4 con el 1.º Grupo subteniente Miguel Mosquera Gutiérrez y 2.º Grupo subteniente Jorge Pérez Grandi apostado alrededor de la cumbre del Dos Hermanas Norte; y el 3.º Grupo subteniente Marcelo Llambías Pravaz ocupando el Dos Hermanas Sur y el 1.º Grupo de la Compañía A subteniente Juan Nazer y el Grupo Apoyo subteniente Luis Carlos Martella ubicado en la silla entre las dos alturas.

Las tropas bien entrenadas de la Compañía B Piribebuy del mayor Óscar Ramón Jaimet entrenador de comandos del Regimiento de Infantería Mecanizado 6 «General Viamonte» RI Mec 6 formarían parte de la reserva local, ocupando posiciones antitanques en el valle rocoso entre los montes Dos Hermanas y Longdon, y proveyendo apoyo de fuego de morteros durante la batalla. La proximidad a las posiciones de la unidad y su elevación permitían observación directa sobre las línea y todo el valle. El 28 de mayo llegó al puesto de mando de la Compañía B, la orden de preparar un golpe de mano sobre el Monte Simón.

El RI 4 tenía como antecedente el Operativo Independencia en la Provincia de Tucumán durante 1975 y 1976, llevando a cabo patrullas contra guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo en Lules, Concepción y Famaillá.

El 4 de junio las tres compañías del 45 Comando llegaron a Bluff Cove Peak, en las colinas del Monte Kent, y lograron ocupar la altura sin oposición, siendo recibidos por las exhaustas patrullas del Servicio Aéreo Especial (SAS) y Cuadro de Guerra de Montaña Y Ártico (M&AWC), quienes habían sufrido diez heridos en duros combates con patrullas de comandos argentinos en la zona de Kent.

En la noche del 29 al 30 de mayo, la patrulla del capitán Andrés Ferrero 3.ª Sección de Asalto de la Compañía de Comandos 602 llegó a la base del Monte Kent, pero rápidamente se encontraron bajo fuego de ametralladoras y morteros de la Tropa de Aire (Air Troop) del Servicio Aéreo Especial. El sargento primero Raimundo Máximo Viltes fue herido de gravedad y la Tropa de Aire sufrió dos hombres heridos por disparos de fusil.​ Los comandos argentinos permanecieron infiltrados dentro de las posiciones del Escuadrón D del Servicio Aéreo Especial durante toda la noche y a las 11:00 hora local del 30 de mayo, la 2.ª Sección de Asalto del capitán Tomás Fernández trató de tomar la cumbre de Bluff Cove Peak, pero fueron rechazados por la Plana Mayor del Escuadrón D, resultando muertos dos miembros de la patrulla argentina, el teniente primero Rubén Eduardo Márquez y el sargento primero Óscar Humberto Blas.

El teniente primero Rubén Márquez y el sargento primero Oscar Blas habían mostrado gran liderazgo y coraje personal en Bluff Cove Peak y se les concedió a ambos póstumamente la Medalla al Valor en Combate. Durante este contacto, el SAS sufrió dos heridos al ser alcanzados por esquirlas de granadas de mano según el historiador estadounidense Martín Arostegui. Se supo después que los hombres del capitán Fernández habían tropezado contra la plana mayor del mayor Cedric Delves.​ A lo largo del 30 de mayo los Harrier de la Real Fuerza Aérea estuvieron bastante activos sobre el Monte Kent. Uno de ellos, al responder a una llamada de auxilio del Escuadrón D, fue derribado por fuego de armas livianas, mientras disparaba contra una columna de camiones transportando al Regimiento de Infantería 4 (RI 4) a sus nuevas posiciones al este del río Murrell. Según el capitán Carlos Alfredo López Patterson oficial de operaciones del RI 4, que presenció el ataque con sus binoculares, el pelotón del subteniente Llambías Pravaz fue responsable de la destrucción del cazabombardero británico Harrier XZ963 piloteado por el mayor Jerry Pook derribado en la mañana del 30 de mayo.

Una espesa niebla se concentró a menudo sobre la zona del río Murrell, lo que ayudó a la Tropa de Exploración del Batallón de Comandos 45 alcanzar y a veces penetrar la posición del 3.º Pelotón bajo el mando del subteniente Marcelo Llambías-Pravaz. El infante de marina real Andrew Tubb estuvo presente en estas patrullas:

Estábamos en realidad dentro de la posición argentina, así que terminamos bombardeándonos nosotros mismos. Hicimos un montón de patrullas hasta el Dos Hermanas… esa vez 6 de junio retrocedimos combatiendo durante unos 400 metros para escapar el sargento del 3.º Pelotón, Ramón Valdez, había lanzado una contraemboscada con una docena de conscriptos., a través de las líneas argentinas disparando cohetes de 66 mm para abrirnos camino y reagruparnos. Usamos la artillería de nuevo para cubrirnos con humo. Nos tomó más de una hora para escapar y parecía que fuera unos pocos minutos. Matamos a diecisiete de ellos Dos conscriptos del Ejército, José Romero y Andrés Rodríguez, y tres zapadores de la Infantería de Marina fueron realmente muertos.​, y todo lo que tuvimos era un tipo con una herida superficial.

Por su acción de patrulla, el teniente Chris Fox recibió la Cruz Militar. En términos generales, los argentinos estaban bien atrincherados, a unos 6000 metros al otro lado del terreno de nadie. Los conscriptos y comandos argentinos minaron y patrullaron fuertemente las posiciones argentinas.

Durante este periodo, el capitán Carlos Alfredo López Patterson llegó para hacerse a cargo de los defensores en Dos Hermanas. Con el fin de fortalecer la moral y mantener a los defensores informados, el capitán López Patterson visitó regularmente a los pelotones a gran riesgo para sí mismo debido al fuego de la artillería británica:

En esas recorridas, una cosa que siempre me emocionaba era que, mientras saludaba al Subteniente Llambias Pravaz, los soldados de esa sección aplaudían y vitoreaban. Debió ser porque notaban que les reconocía el valor que estaban adquiriendo en ese lugar. Porque estaban muy solos, esperando al enemigo, sólo ellos y sus almas. O, tal vez, porque al ver al jefe que va a decirles dos palabras gesto fraternal de una persona joven hacia otras personas jóvenes sentían revivir sus ganas de pelear. Un día, se me acercó un chico y me dijo «Ya que nos ha tocado bailar en ésta, vamos a hacerlo bien. Vamos a apoyar al Subteniente que está enfermo y sigue igual con nosotros. Tenemos que ayudar al que se le congelen los pies, o al que se asuste. Porque de aquí salimos todos o no sale ninguno». ¿Qué podía contestarle?

El Pelotón 4 del teniente Ian Bickerdike de la Compañía B del 3 PARA, reforzó la patrulla del cabo Peter Higgs (Compañía D) cerca del Puente de Murrell durante la noche del 3 de junio, pero fueron prontos descubiertos al amanecer por López Patterson y sus oficiales en Dos Hermanas Norte, quienes dispersaron a los paras con fuego de ametralladoras del subteniente Mosquera Gutiérrez y fuego de morteros Thompson-Brandt de 81 mm del teniente Martella.

Según Colin Charlton de la Compañía D, los paracaidistas británicos tuvieron la suerte de escapar vivos en el bombardeo argentino:

Vimos los proyectiles caer pero la turba absorbió el impacto. Si hubiera sido concreto, habría habido muchos escombros

Aquel mismo día, los pelotones de fusileros de los Subteniente Llambias Pravaz y Pérez Grandi abrieron fuego contra una formación de helicópteros Sea King cerca del río Murrell, alertando a los pilotos quiénes pensaban erróneamente que se acercaban a posiciones de artillería británica en Monte Kent.

En la noche del 6 al 7 de junio, la patrulla bajo el mando del cabo Oscar Nicolás Albornoz Guevara del pelotón del subteniente Mosquera Gutiérrez, recibió instrucciones de explorar la zona del Monte Estancia, pero varias horas después de cruzar el río Murrell, se vieron obligados a retroceder al caer bajo fuego de morteros ​al ser descubiertos por los hombres del pelotón de morteros del 3 PARA en alto estado de alerta después de perder Murrell Bridge en una contraemboscada de la Compañía de Comandos 601.

El 8 de junio un misil Blowpipe, lanzado por el Cabo Hugo MacDougall del grupo antiaéreo de la Compañía B Piribebuy del Regimiento 6, alcanzó el Harrier del piloto vicecomodoro Peter Squire que había partido del portaviones Hermes para bombardear la zona Monte Longdon-Dos Hermanas. Squire logró eyectarse y su cazabombardero hizo un aterrizaje forzoso en San Carlos y dañado sin reparación posible y canibalizado posteriormente.

Ese mismo día, los defensores del Regimiento 4 detectaron un puesto de observación del SAS de 4 hombres operando al otro lado del río Murrell y fuego defensivo de artillería dispersó esta fuerza que se retiró a las posiciones de retaguardia del Monte Kent portando a un herido.

Alrededor de 02:00 horas del 10 de junio, un pelotón reforzado del Batallón de Comandos 45 intentó penetrar y causar fuertes bajas en las posiciones defendidas por el 3.º Pelotón, pero se toparon con 50 comandos del Ejército Argentino y la Gendarmería Nacional reforzados por una fracción adelantada bajo el mando del cabo Walter Ariel Pintos del pelotón de Llambías Pravaz. En el combate nocturno mueren los sargentos Mario Antonio Cisneros y Ramón Gumersindo Acosta y dos comandos más argentinos —gendarme Pablo Parrada y teniente primero Jorge Vizoso Posse— fueron heridos. El historiador militar británico Bruce Quarrie escribiría más tarde:

Se realizó una constante serie de patrullas en la noche para explorar y hostigar al enemigo. Típico fue la patrulla enviada en las primeras horas de la mañana del 10 de junio. El teniente David Stewart de la Compañía Rayo X, 45 Comandos, había informado a sus hombres durante la tarde del día anterior, y antes de la medianoche estaban listos. Fuertemente armados con dos ametralladoras por sección más lanzadores de cohetes de 66 mm y morteros de 2 pulgadas 81 mm, la Tropa se alejó sigilosamente en la noche iluminada por la luna hacia una loma a unos 4 km, donde se había observado el movimiento argentino. Manteniéndose bien esparcidos debido a la buena visibilidad, se movieron por el terreno rocoso aprovechando los numerosos cráteres de artillería como cubierta, y para las 04:00  de la mañana hora local estaban listos para cruzar el tramo final del campo abierto frente a las posiciones enemigas. Usando un arroyo poco profundo como cubierta, se movieron hacia arriba la pendiente y se despliegan en su posición entre las rocas en frente de las trincheras argentinas. Con la ayuda de un visor nocturno de intensificador de luz, pudieron ver a centinelas moverse alrededor. De repente, una ametralladora argentina abrió fuego y los Marines lanzaron un par de destellos de su mortero, retornando el fuego con sus propias ametralladoras y fusiles En cuestión de segundos tres soldados argentinos y dos Marines habían muerto. Otras figuras podrían verse corriendo en la colina a la izquierda, y cuatro soldados argentinos más cayeron ante la precisión de fuego de los Marines. En ese momento, las tropas argentinas más arriba en la ladera estaban bien despiertos, y una lluvia de fuego obligó a los Marines agacharse en la cubierta de las rocas. La situación se estaba volviendo decididamente insalubre y el teniente Stewart decidió retirarse, con el objetivo de matar y hostigar al enemigo realmente logrado. Sin embargo, una ametralladora a la derecha de los Marines estaba haciendo fuego sobre su ruta de huida, y Stewart envió a su sargento veterano, Jolly, con un par de hombres para eliminarlo. Después de un difícil acceso con poca cobertura, hubo una corta ráfaga de fuego y la ametralladora argentina quedó silenciado. Retrocediendo por secciones, la Tropa se retiró al arroyo, y para ese entonces el fuego argentino estaba cayendo corto y no hubo más bajas.

Según el capitán Hugo Ranieri de la 3.ª Sección de Asalto de la Compañía de Comandos 602:

Nos topamos allí con un enemigo realmente muy capaz, con muy buenos elementos de apoyo, armamento y visores. Lo cierto que es que ellos sorprendieron a un ala de nuestra emboscada. Entramos en un combate muy violento, con mucho fuego por parte del enemigo. Muchas bengalas que obligaban a agachar la cabeza un poco, hasta que pasaran. Debíamos también detectar de dónde venían los fogonazos. Esos primeros momentos son para organizarse un poco y ver de dónde viene la cosa. Había muchos gritos por parte del enemigo, dado que daban las órdenes en voz alta. Nosotros ya teníamos a todo esto dos muertos y dos heridos. El enemigo realmente estaba haciendo las cosas muy bien. El combate fue muy duro. El sargento Mario Cisneros cayó muerto y a su lado el teniente primero Jorge Vizoso fue herido en sus posiciones, más abajo hacia la izquierda. Lo que sucedió con Vizoso es muy notable. Una granada o un mortero descartable de esos que tenían los ingleses hirió al teniente primero que quedó tendido boca abajo. Tenía varias esquirlas en el cráneo y quedó atontado por la explosión. Se arrimó el enemigo e intentó rematarlo con un tiro de FAL: esto le produjo una herida en el medio de la espalda en oblicuo ascendente hacia la izquierda… Los ingleses lo dieron vuelta de una patada y él se hizo el muerto. En ese momento, estos ingleses se replegaron debido al fuego. El teniente primero, que ahora boca arriba los había visto, intentó manotear la MAG que tenía el sargento Mario Cisneros muerto a su lado. La ametralladora estaba partida por la mitad pero encontró su FAL y le vació un cargador a la columna enemiga que se movilizaba, matando a tres ingleses. Lo orientamos a gritos y subió a mi posición. A todo esto, yo estaba haciendo fuego de apoyo con un fusil calibre 300 Magnum con mira telescópica junto a un comando de gendarmería de los que operaron con nosotros. Estábamos en la posición más elevada con respecto al resto y se dominaba muy bien el combate, pero también recibíamos mucho fuego del enemigo. Atrás de una roca lo revisé y ya relaté sus heridas así como lo milagroso de la bala como detenida por el Rosario. Estaba semishoqueado pero entero y con mucha agresividad. Diría que estaba con bronca. Me pidió la habilitación para seguir el combate y luego tomó su fusil, cambió el cargador y siguió haciendo fuego. Continuó el combate dándonos con todo por ambas partes. Duró esto entre veinte y treinta minutos o sea que fue un combate bastante largo. Hasta que culminó con la retirada del enemigo. En concreto, diría que les ganamos. Como nosotros teníamos coordinado el fuego de artillería, el mayor Aldo Rico ordenó la apertura del fuego y éste comenzó a caer sobre el enemigo en retirada. Nosotros indicamos que alargaran el tiro a medida que se iban, o sea los íbamos corriendo a cañonazos. Aprecio que esa noche tienen que haber muerto muchos ingleses porque el fuego de nuestra artillería era tremendo

De acuerdo a la versión oficial del Ministro de Defensa Británico, el sargento Robert Leeming, los cabos Andrew Uren y Peter Fitton y el marine real Keith Phillips perdieron la vida en la noche del 9 al 10 de junio y tres marines reales fueron alcanzados por las armas automáticas y esquirlas. ​El corresponsal de guerra británico Robert Fox pudo entrevistar a dos más de los británicos evacuados del combate, uno que sufrió pérdida auditiva debido a las numerosas detonaciones de armas antitanques, con estallido de tímpanos (aplastamiento de los órganos internos de los oídos) y otro que se torció la pierna cruzando el río Murrell durante el escape de los hombres de Stewart.

Al día siguiente, los hombres del subteniente Llambías-Pravaz recuperaron las mochilas y las armas que los marines reales se vieron obligados abandonar y estas fueron presentadas como trofeos de guerra a los periodistas argentinos en la capital malvinense, quienes filmaron y fotografiaron el equipo británico.

El Cuadro de Guerra para la Montaña y el Ártico también realizó patrullajes contra Dos Hermanas, salvando muchas vidas británicas cuando la patrulla del teniente Joseph Wassell y el sargento Fraser Haddow descubrieron con sus prismáticos desde su puesto de observación en Cordón de La Cabra (Goat Ridge) el 9 de junio, las poderosas trampas explosivas en la forma de barriles de minas enterradas por la Compañía B del mayor Jaimet, con la intención de detonarlos por control remoto entremedio los atacantes británicos.

La Batalla:

La Compañía X del capitán Ian Gardiner encabezó el ataque a Dos Hermanas, acompañado por el capellán entrenado como comando de la unidad, Wynne Jones. La Tropa 1 del Teniente James Kelly y Sargento George McMillan toma la parte más baja del Dos Hermanas Sur (‘Long Toenail’ o “Uña Larga de los Pies”), sin que tuvieron lugar combates. Sin embargo, a las 11:00 p. m. (hora local),​ la Tropa 3 del Teniente David Stewart y Sargento Peter Jolly se encuentra bajo fuerte fuego y aunque son apoyados por el Pelotón Antitanques del Capitán Steve Hughes (con cuarenta misiles MILAN​)y el Pelotón de Ametralladoras del Sargento Mayor Charles Bell (especialmente formado y equipado con siete ametralladoras BREN ligeras, cohetes antitanque M72 LAW y visores nocturnos), los hombres de Stewart no pueden continuar con el avance hacia ‘Long Toenail’. Rechazados en sus intentos en desalojar el 3.° Pelotón de Fusileros, la Tropa 2 del Teniente Chris Caroe y Sargento George Matthews se hacen cargo del avance y atacan con bayonetas a los defensores argentinos, pero el ataque es dispersado por el fuego de la artillería argentina. Llambías operó eficazmente una ametralladora MAG y un lanzacohetes Instalaza-M65, hiriendo a tres comandos británicos. ​Durante casi cuatro horas, los marines reales de la Compañía X quedan inmovilizados en las laderas de ‘Long Toenail’. Con los otros buques de guerra de apoyo británicos partiendo hacia el Estrecho de San Carlos para evitar quedar expuestos con la luz del día, el crucero británico HMS ‘Glamorgan’ se queda atrás disparando 145 proyectiles de grueso calibre contra los hombres de Llambías Pravaz. Para la sorpresa del Teniente Caroe, el 3.° Pelotón de Fusileros continua resistiendo y los defensores argentinos no serán desalojados hasta cerca de las 03:00 a. m. (hora local). El Capitán Gardiner expresaría más tarde su admiración por la feroz resistencia ofrecida por el 3.° Pelotón de Llambías Pravaz en Dos Hermanas Sur:

Un cuadro duro de unos veinte hombres habían quedado atrás y habían luchado, y fueron hombres valientes. Los que se quedaron y lucharon tenían algo. Yo por mi parte no desearía enfrentar a mis infantes de marina en combate.

Con la pérdida del Dos Hermanas Sur, el Subteniente Llambías Pravaz y el Cabo Pintos conducen a los remanentes del 3.° Pelotón a nuevas posiciones en Tumbledown y Sapper Hill (Colina Zapador), a donde se encuentran con parte de los pelotones de Silva y Nazer. Llambías Pravaz más tarde se prepararía para el combate urbano en la capital malvinense buscando unirse a los hombres del Mayor Carlos Carrizo Salvadores que estaban preparando la defensa de la Casa de Gobierno y los edificios circundantes, pero que fue cancelado a último momento.

A eso de las 00:30 (hora local), ​las Compañías Yankee y Zulu atacan Dos Hermanas Norte (‘Summer Days’ o “Días de Verano”) y después de una dura lucha de horas de duración contra dos pelotones de fusileros y a pesar del fuerte fuego de las ametralladoras en ‘Summer Days’ y los morteros pesados del mayor Jaimet, logran capturar Dos Hermanas Norte con la ayuda de 1.500 proyectiles de 105mm de la artillería británica ​que satura a las posiciones argentinas. Los subtenientes Mosquera Gutiérrez y Nazer son heridos defendiendo Dos Hermanas Norte y el Teniente Martella pierde la vida protegiendo la retirada de sus hombres. El subteniente Pérez Grandi es gravemente herido conduciendo a sus hombres a nuevas posiciones al ser alcanzado por fuego de la artillería británica. Pérez Grandi es colocado debajo de un camión como cobertura y más tarde esa mañana el cabo Nicolás Urrieta junto con dos conscriptos vuelven en busca de su comandante y lo llevan al hospital de Stanley. El cabo Virgilio Rafael Barrientos se hace cargo de los remanentes del pelotón de Nazer y los conduce a nuevas posiciones en Sapper Hill. Mientras tanto, los fuegos de apoyo de mortero del cabo Juan Antonio Barroso tendían un fuego infranqueable hacia el valle del Dos Hermanas Norte, lo que hizo posible la evacuación y luego el repliegue de los combatientes argentinos.

A las 03:00 ​los Marines Reales entran en el puesto de comando argentino en Dos Hermanas Norte, capturando al Mayor Ricardo Mario Cordón. A pesar de los informes bastante negativos en los principales diarios y canales de televisión argentina a lo largo de los años 1980 y 1990, se estableció más tarde que los argentinos había en realidad luchado bien en Dos Hermanas. El Teniente Chris Caroe sostendría que los conscriptos fueron «una fuerza que tomar en serio porque fueron conducidos por oficiales y suboficiales bien capacitados».​Antes de lanzarse al asalto, Caroe había pedido fuego de apoyo naval, que se inició casi simultáneamente con el choque, aislando el Dos Hermanas Sur de forma de impedir refuerzos desde el Dos Hermanas Norte.

En el documental argentino Malvinas: La guerra íntima de Ricardo Kon, el soldado conscripto Rubén Rada (presidente del Centro de Ex Combatientes de Rosario) dice, «El capitán nos reunió a todos y dijo: hay que replegar. Me va juzgar el Ejército pero no Dios. No muere un pendejo más. Corran manga de hijos de puta, corran que yo los voy a cubrir. » Recién a las 04.40 horas los comandantes de las compañías británicas informaron estar en posesión de Dos Hermanas Sur y Norte. Con la artillería británica habiendo quedado sin munición apoyando primero el ataque de la Compañía Zulu contra Dos Hermanas Norte y luego el ataque de la Compañía Yankee contra el Mayor Jaimet, los infantes de marina británicos no pueden como estaba previsto, continuar avanzando y capturar Monte Tumbledown.

El teniente Clive Dytor gana la Cruz Militar en la batalla al recuperar la iniciativa británica perdido debido al fuerte fuego argentino, cuando reúne a su Tropa 8 y los conduce adelante a punta de bayoneta para tomar Dos Hermanas Norte, cosa que motiva al resto de la Compañía Zulú en hacer lo mismo después de un largo estancamiento de dos horas. El teniente Martella, después de que sus hombres hubieran consumido prácticamente toda su munición en apoyo a los defensores de Monte Harriet, pierde su vida en esta acción conocida como ‘Dytor’s charge’, y el Subteniente Nazer cae herido (por segunda vez esa noche) a su lado y es tomado prisionero. ​Los infantes de marina británicos también pierden a dos comandantes de pelotón, heridos en los bombardeos de los morteros de 120mm del mayor Jaimet, con el infante de marina Chris Cooke más tarde recordando, «“Los tres oficiales en mi compañía se comprometieron en tomar una copa juntos en el otro extremo de la isla, pero solo uno lo hizo, los otros dos quedaron con heridas de esquirla.»

El subteniente Aldo Eugenio Franco y su pelotón de fusileros (junto con una fracción de paracaidistas recientemente llegados de Comodoro Rivadavia), después de cancelado el contraataque del Escuadrón de doce vehículos Panhard AML 90 ​planeado en apoyo al Mayor Jaimet (porque los hombres del Capitán López Patterson ya no poseían las cumbres), cubren la retirada argentina obligando a la Compañía Yankee frenar su avance y tomar cubierta entre las rocas. El conscripto paracaidista Ramón Bustos del Regimiento Aerotransportado 17 dice «Yo fui incorporado en Catamarca, de allí fuimos llevados solo diez soldados hasta Comodoro Rivadavia y luego a Puerto Argentino. En Malvinas estuve en el cerro Dos Hermanas y mi rol de combate era apuntador de MAG … En mi último combate estaba a 150 metros de los soldados ingleses, peleamos toda la noche, nosotros aguantábamos en la pendiente ascendente de un cerro frente del pueblo, aguantamos hasta las siete de la mañana después de combatir toda la noche, nos quedamos sin municiones y tuvimos que replegarnos al pueblo.» ​Cerca del amanecer, el cabo Barroso abandono con sus últimos soldados la posición Dos Hermanas. Dejaba a sus espaldas los morteros Thompson-Brandt de 120mm y cerca de ellos los 3 comandos británicos muertos causados por el fuego efectivo de artillería y morteros argentinos. El fuego de artillería argentina en Dos Hermanas fue dirigido, hasta el momento del repliegue, por el Subteniente Eduardo Gavier Tagle.

Mientras tanto, el soldado conscripto Oscar Poltronieri se ofrece como voluntario para cubrir la retirada de Franco y sus hombres y detiene el avance de la Compañía Yankee con el disparo preciso de su ametralladora y fusil. En 1983 Poltronieri es condecorado con la Medalla Cruz Al Heroico Valor en Combate, la decoración militar más alta en Argentina.

capitán Ian Gardiner de la Compañia X

Después de la batalla:

A la mañana siguiente el coronel Andrew Whitehead miró con asombro a las posiciones de fortaleza que los defensores habían abandonado. ” Con cincuenta Marinos Reales, ” , dijo, “Yo podría haber muerto de viejo manteniendo este lugar. “ ( Max Hastings, Going To The Wars , p. 363, Macmillan 2000 ) Los historiadores británicos Christian Jennings y Adrian Weale en su libro Green-Eyed Boys: 3 Para and The Battle for Mount Longdon (Harper Collins, 1996) más tarde criticarían de igual manera a la compañía de infantes de marina (reforzada por la Compañía de la FIDF del Mayor Phil Summers) de los mayores Mike Norman y Gary Noote por no ofrecer una resistencia más larga el 2 de abril durante Operación Rosario. Aunque la unidad británica parecía haber obtenido una victoria fácil, los que realmente se enfrentaron con los pelotones argentinos claramente no están de acuerdo con la opinión de Whitehead que no pudo continuar su avance hacia Monte Tumbledown esa noche como estaba planeado. La determinada resistencia de los hombres del subteniente Aldo Eugenio Franco significo que el crucero británico HMS ‘Glamorgan’ tuvo que permanecer por más tiempo de lo previsto apoyando a los infantes de marina británicos de la Compañía Yankee atacando la Compañía B Piribebuy del mayor Oscar Ramón Jaimet y el crucero fue consecuentemente alcanzado por un misil Exocet de la defensa costera al tratar de cortar el camino al Estrecho de San Carlos ​sufrienedo 13 marineros muertos ​y 30 heridos​.

El Sargento Mayor George Meachin de la Compañía Yankee, más tarde elogiaría la aptitud de combate y el espíritu de lucha de los defensores argentinos en Dos Hermanas Norte:

Llegamos a estar bajo un montón de fuego efectivo de ametralladora Browning M2 … Al mismo tiempo, los morteros estaban cayendo todo nuestro alrededor, pero la amenaza principal era de esos ametralladoristas que podían vernos a la intemperie debido a la luz de la luna. Había tres ametralladoras y trajimos abajo salvas constantes y eficaces de nuestro propio fuego de artillería sobre ellos directamente, 15 tiros a la vez. Habría una pausa, y ellos nos contestaban otra vez. Así que teníamos que hacerlo por segunda vez, en todas sus posiciones. Habría una pausa, y luego ‘boom, boom, boom,’ ellos volverían a contestarnos otra vez. Los conscriptos no hacen esto, los bebés no hacen esto, los hombres que están mal conducidos y de baja moral no hacen esto. Eran buenos y firmes soldados. Así los veo

Treinta años más tarde, el ex infante de marina Keith Brown (ahora un político británico) que participó en la batalla, confirmaría que Dos Hermanas Norte fue un duro combate:

Mi impresión de un ataque nocturno era que no era nada como yo esperaba que fuera … un asunto bastante ordenado , con gente corriendo y poniendo fuera de combate nidos de ametralladora. Fue enormemente confuso … un montón de explosiones y destellos y ruidos muy fuertes. Usted tenía la artillería naval y morteros y disparos de armas ligeras y pesadas. Fue aterradora, para ser honesto. No sé cómo se sintieron mis colegas. Estábamos prácticamente inmovilizados y llegamos a estar bajo el fuego directo de los argentinos. Hasta ese momento todo tenía que ver con la artillería y proyectiles de mortero, pero esto fue fuego directo y estaban utilizando lo que nos parecía ser trazadores.

Ocho infantes de marina británicos fueron muertos, y 17 más fueron heridos (incluyendo un oficial agregado de la artillería naval) en los combates en las laderas del Dos Hermanas. Otros diez comandos británicos de la SAS/M&AWC fueron heridos en los choques con las patrullas de comandos argentinos protegiendo el repliegue del Regimiento 4 desde Monte Kent a Dos Hermanas y Harriet. ​Los británicos también perdieron a 13 marinos muertos y 17 heridos cuando el crucero HMS Glamorgan, habiendo terminado de apoyar el ataque a Dos Hermanas Sur, trato de cortar el camino al Estrecho de San Carlos y fue alcanzado por misil Exocet de la defensa costera como resultado. ​Veinte soldados argentinos murieron defendiendo Dos Hermanas, incluidos los caídos en las acciones de patrullas y debido al fuego de ablandamiento británico en la semana y media previa. Cincuenta argentinos fueron capturados en Dos Hermanas.

Desde la distancia, dos hermanas vistas desde una posición argentina.
Flanco sur de dos hermanas (defendido por el 3. ° pelotón de la Compañía C – RI 4)
Compañia B y (RI Mec 6) en Dos Hermanas, 25.05.1982
Subteniente Esteban La Madrid unos días antes de la batalla.
Los Royal Marines reciben una sesión informativa al aire libre antes del asalto.
RI 6 Dos Hermanas (La Madrid, Corbalan y Echeverria)
Sargento 1º Corbalan y Subteniente La Madrid en Mayo 1982

Subteniente Llambias (derecha) de el RI 4.
Subteniente Marcelo Llambias Pravaz en el pico sur.
Personal de la Compañia C del (RI 4) en Dos Hermanas
Personal de la Compañia C del (RI 4) en Dos Hermanas
45 Comando en Dos Hermanas
Prisioneros argentinos capturados por las compañías yankee y zulu en el lado norte de Dos Hermanas.
Bajas Britanicas en Dos Hermanas
El corresponsal de guerra de la BBC, Brian Hanrahan (segundo desde la derecha) después de la batalla.
Marcelo Llambias Pravaz y Nick Taylor, quienes se reunieron en 2012. El Royal Marine había encontrado una cámara después de la batalla y, treinta años después, pudo devolverla a Llambias Pravaz.