Crean la Cerveza Solidaria Nomeolvides

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La “cerveza malvinera” de nombre Nomeolvides (cuya cocción será el viernes 13 de marzo a las 13, en 12 de octubre 7749) está hecha con una receta pensada para sostener la memoria de los héroes y acercar a los pueblos.

“Si los sueños aparecen hay que contarlos”, esa parece ser la frase de cabecera del veterano de Malvinas Julio Aro, que desde hace años es la cara visible de la Fundación “No me olvides”, encargada de la tarea de ponerle nombre a las 122 tumbas del cementerio de Darwin, donde fueron sepultados los soldados caídos en las Islas Malvinas con la leyenda “Soldado argentino solo conocido por Dios”.

Su misión no es fácil, pero desde que se animó a contar su sueño, fueron muchos los que comenzaron a transitar este camino con Julio y, desde entonces se identificaron 115 soldados para terminar de cerrar una  de las heridas más dolorosas de la historia de un pueblo, una guerra.

En un trabajo de años, junto a un grupo de voluntarios, Julio se contactó con los familiares de los caídos para tomar muestras de ADN y cotejarlas con los soldados enterrados en Darwin. 

En ese caminar se encontró con Elma Peloso, mamá de Gabino Ruiz Diaz, soldado caído en combate que yacía debajo de una de esas placas impersonales.

En el momento en que las placas comenzaron a tener nombre, también apareció el nombre de Gabino, pero por su estado de salud, Elma no pudo estar con el resto de los familiares en un viaje comunitario.

Pero este jueves 5 de marzo el encuentro entre Elma y Gabino se hizo realidad. De Corrientes, pasando por Mar del Plata y terminando en Malvinas, pudo visitar la tumba de su hijo y, por fin, después de más de 30 años, pudo cerrar el duelo.

La historia llegó a oídos de la Cámara de Cervecerías Artesanales de Mar del Plata, que de inmediato puso manos a la obra para celebrar este sueño y ayudar a la Fundación No Me Olvides a seguir ayudando.

Así nació una cerveza malvinera de nombre Nomeolvides (cuya cocción será el viernes 13 de marzo a las 13, en 12 de octubre 7749)  que está hecha con una receta pensada para sostener la memoria de los héroes y acercar a los pueblos.

El agua de Mar del Plata, con flores nomeolvides en la maceración, mitad de malta argentina, mitad de malta inglesa y miel bonaerense para hacer una Honney única en su especie.

Pero lo mas importante es el espíritu que la fundación despertó en los que escucharon su historia. La cámara salió en búsqueda de bienhechores y los consiguió: una empresa aportó la malta argentina, otra la malta inglesa. Un vivero puso a disposición las flores “nomeolvides” y una cooperativa proporcionó la miel necesaria para completar la receta