El ataque sorpresa del HMS Conqueror contra el Belgrano

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El 2 de mayo, bajo las órdenes de la primera ministra Margaret Thatcher, el HMS Conqueror disparó tres torpedos contra el Crucero ARA Belgrano. El Belgrano se hundió con la pérdida de 323 vidas, poco más de la mitad del total de muertes militares argentinas en la guerra.

Algunos consideran que el ataque es controvertido porque el Belgrano estaba fuera de la Zona de Exclusión Marítima de 200 millas náuticas alrededor de las Islas Malvinas, dentro del cual se advirtió a cualquier buque de guerra argentino o auxiliar naval que podría ser atacado por submarinos británicos.

Sin embargo, el día antes del hundimiento del Belgrano, la inteligencia británica interceptó un mensaje del almirante Juan Lombardo que ordenaba a todas las unidades navales argentinas que buscaran la fuerza de tarea británica alrededor de las Malvinas y lanzaran un “ataque masivo” al día siguiente. Como resultado, la Sra. Thatcher y su Gabinete de Guerra aceptaron una solicitud del Jefe del Estado Mayor de Defensa, el Almirante Terence Lewin, para alterar las reglas de enfrentamiento y permitir el ataque contra el general Belgrano, fuera de la zona de exclusión.

Los barcos argentinos y chilenos rescataron a 772 hombres, pero 323 murieron en el ataque: 321 miembros de la tripulación y dos civiles que estaban a bordo en ese momento.

Nuestro país afirmó que el ataque “fue un acto traicionero de agresión armada perpetrado por el gobierno británico en violación de la Carta de la ONU y el alto el fuego ordenado por la Resolución 502 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”.

Sin embargo, en 2003, el capitán del Belgrano, Héctor Bonzo, desestimó estas afirmaciones y dijo que el HMS Conqueror cumplió con sus deberes de acuerdo con las reglas de guerra aceptadas. También dijo que su barco no estaba “navegando” fuera de la zona de exclusión, como se había dicho anteriormente, y se le había ordenado hundir “cualquier barco británico que pudiera encontrar”.

El hecho de que, después del hundimiento del Belgrano, la flota argentina regresó a sus bases y no jugó ningún papel importante en el resto de la guerra.