El Comando Sur quiere ofrecer educación militar, entrenamiento y equipamiento para las Fuerzas Armadas en Sudamérica

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El Comando Sur de los Estados Unidos quiere ofrecer educación, entrenamiento y equipamiento militar para contrarrestar la influencia de China y Rusia en su vecindario, el hemisferio sur. 

SOUTHCOM, por sus siglas en inglés, tiene como misión el proporcionar planes de cooperación en materia de seguridad dentro de lo que ellos denominan su área de responsabilidad asignada. Esta área comprende Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, con excepción a aquellas áreas que ya se encuentran bajo la posesión de los Estados Unidos. 

En los últimos años, Estados Unidos fue testigo del debilitamiento de la influencia que ejerce sobre sudamérica y el resto de los países dentro del área de responsabilidad asignada, sobre todo frente a otros actores del sistema internacional que intentan adentrarse y ganar dominio, como lo viene haciendo China y Rusia. Esto sin duda, presenta una problemática para el gigante del norte. 

Como consecuencia, el Comandante en jefe del Comando Sur, el Almirante Craig S. Faller, habló frente al Senado, y apremió a los Estados Unidos a hacer frente a la competencia que sucede actualmente de manera global “y aquí mismo en nuestro vecindario: el hemisferio occidental”. Esto nos pone a nosotros, los sudamericanos, en el centro del tablero. 

En palabras del Almirante, Estados Unidos debe trabajar arduamente en establecer un “foothold in South America”, es decir lograr una posición fuerte desde donde obtener el poder o la influencia necesaria para alcanzar lo deseado: en este caso, no perder frente a Rusia o China. Y, “¿cómo lograrlo?”, se pregunta el Almirante Craig, pues “con asociaciones sólidas”.

No con otro motivo, el Comandante en jefe del Comando Sur visitó nuestro país, y el país vecino de Chile el pasado mes. La agenda establecía el afianzar lazos de cooperación en materia de seguridad y reforzar su presencia en el hemisferio sur

Para el Almirante, la influencia china y rusa, son los principales efectos que hay que contrarrestar en la región, sobretodo en Venezuela.

Craig afirma que en Venezuela, Rusia apoya el “ilegítimo gobierno de Nicolás Maduro con préstamos y apoyo técnico-militar”. Por otro lado, China tiene al país endeudado en USD 60 mil millones además de exportar tecnología de vigilancia.

Otra cuestión alarmante para los Estados Unidos es que se hayan reanudado los vuelos directos desde la ciudad de Caracas hasta la capital de Irán, Teherán.

Asimismo el Almirante advierte que China ya lleva invertido en 56 instalaciones portuarias por todo América del Sur, entre otras inversiones en materias de infraestructura de tecnología de la información y cibernética.

Faller considera que las actividades que estos países realizan en la región son “profundamente insolubles para la democracia y la seguridad regional en América del Sur y contrarios a los intereses de los EEUU allí”.

Según él, estos países ganan influencia borrando las líneas de lo que constituye una amenaza militar, a través de la coerción económica, el robo sistémico de la tecnología, las campañas de influencia y la actividad cibernética maliciosa”.

La solución que presenta Faller, es la cooperación en materia de seguridad como herramienta para seguir construyendo sólidas asociaciones en la región. Para ello, propone el aumento en el presupuesto asignado al Comando Sur a USD 18 millones, frente a los USD 11 millones que actualmente tiene asignado.

Con este aumento modesto, según considera Faller, el Comando Sur puede hacer una inversión en la región que se traduciría en altos dividendos. Específicamente, su plan es ofrecer educación, entrenamiento, ejercicios combinados y equipamiento de los Estados Unidos para las Fuerzas Armadas del hemisferio sur. Su intención es “arrojar más dinero” a programas de capacitación mediante el programa de Educación Militar Internacional administrado por el Departamento de Defensa, que ya existe, pero que por culpa de los recortes y la reducción de cupos para las naciones asociadas, se fue deteriorando.

Asimismo, ofrecer la posibilidad de realizar mayores ejercicios combinados con las diferentes fuerzas para mejorar la operatividad, afianzar lazos e intercambiar conocimiento. A su vez, cabría la posibilidad de poder incluir, a países claves de la región, dentro del programa

Recientemente, el departamento de defensa autorizó la venta de un nuevo lote de Vehículos Tácticos Medianos (FMTV) de Oshkosh Defense para el Ejército Argentino, así como también, la confirmación sobre el avance en las negociaciones por parte de la Armada Argentina para adquirir cuatro aviones de exploración P-3C Orión, que habrían estado en uso dentro de la Armada de los Estados Unidos.

Este nuevo escenario planteado por el Comando Sur, podría suponer la posibilidad de mejorar el equipamiento de nuestras Fuerzas Armadas, además de colaborar con una de las fuerzas más poderosas y experimentadas en el campo de batalla del mundo. Sin embargo, la relación con los Estados Unidos no siempre fue fácil ni carente de restricciones, que pueden luego resultar poco convenientes para nuestros propios intereses.

Desde el otro lado del mundo, en oriente, se perfila la figura de una Rusia, con un complejo militar industrial de vanguardia que viene compitiendo fuerte con la industria armamentista estadounidense, y que, cercada cada vez más por la OTAN y su sistema de alianzas, se encuentra en la búsqueda de nuevos socios fuera de su zona de influencia tradicional.

La promesa de cooperación con Rusia resulta asimismo, desde un análisis superficial del contexto, beneficioso y prometedor para ambos, puesto que le permite a Rusia romper el cerco, y a la región, le otorga un proveedor alternativo.

A modo de reflexión, la competencia y enemistad que estos tres actores puedan o no estar efectuando sobre la región, no debería traducirse en un escenario de tensión para nuestras naciones, como sucedió en el pasado. Incluso, podría brindar la posibilidad de trabajar en nuestro propia proyección, pensando en las posibilidades y en cómo aprovecharlas para maximizar nuestro margen de maniobra en el escenario internacional, y porque no… obtener nuestra propia influencia.

Fuente: https://www.southcom.mil