La importancia Geopolítica de Malvinas “La convergencia entre el reclamo de soberanía en el Atlántico Sur y las proyecciones Antárticas futuras”.

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Introducción:

Malvinas, ya a treinta y siete años de la guerra, se encuentra en una situación completamente diferente. Aquella, que enfrentaba a dos países, uno periférico y subdesarrollado versus una potencia central y desarrollada, pero ambos aliados de occidente en medio de la guerra Fría ha quedado en el pasado. Hoy los cambios vertiginosos del sistema internacional determinan que la región del atlántico Sur ya no sea medida en términos ideológicos o solamente estratégicos militares, sino que adquiere relevancia en otros términos, más amplios y complejos, que son de carácter geopolítico y que modifican el escenario estratégico diplomático a futuro. En éste sentido podemos advertir que la marginalidad relativa a la que fue sometida la región del Atlántico Sur históricamente por las potencias centrales, ya que para las mismas representaba solamente la posibilidad estratégica militar de controlar un paso bioceánico, se ha visto modificada por el cambio del contexto internacional.

Dicho cambio determina que la posibilidad de acceso directo e irrestricto a recursos naturales no renovables considerados vitales y estratégicos para los países centrales, entre los que se cuentan hidrocarburos, minerales, alimentos y agua potable entre otros, se constituye hoy en un nuevo interés geopolítico. Este renovado interés hizo que la región adquiera una preponderancia progresiva en las últimas décadas, a tal punto que en una proyección a futuro podemos aventurar que se convertirá, sin lugar a dudas y por los motivos mencionados, en una de las zonas de mayor preeminencia en la agenda internacional del siglo XXI.

Dichas cuestiones mencionadas, no sólo se reducen a al Archipiélago y los espacios marítimos circundantes, sino que se vinculan directamente con la posibilidad concreta de acceder de manera directa a los territorios antárticos y la oportunidad cierta de, en un mediano plazo, explotar sus recursos naturales. En este sentido es importante no perder de vista que las Islas Malvinas se convierten en una suerte de “llave antártica” no solo para Gran Bretaña, sino también para toda la Unión Europea.

En virtud de las cuestiones descriptas es que en el presente estudio analizaremos un interrogante específico ¿cuál es hoy la importancia geopolítica de Malvinas en su convergencia con la proyección antártica?. Para responder este interrogante estudiaremos qué se entiende por interés geopolítico, cuales son los renovados intereses geopolíticos en torno a la región y la importancia que tiene en el siglo XXI el reclamo de soberanía Argentina sobre Malvinas en su convergencia con la proyección antártica.

Una Mirada Geopolítica.

Como advertimos en la introducción la cuestión Malvinas ha cambiado su perspectiva ya que la misma, en la actualidad, no se reduce solamente a los territorios y espacios marítimos contemplados bajo el reclamo de soberanía argentino, sino que convergen de manera específica con la proyección hacia los territorios antárticos. En tal sentido el conflicto en sí mismo adquiere un carácter propio y especifico que se diferencia del carácter ideológico que impregno la cuestión en las ultimas décadas del siglo XX, entendiéndola como la lucha entre un país periférico y una potencia central, poniendo en evidencia la inequidad del sistema internacional en la lucha entre países pobres y países ricos.

Hoy, paradójicamente, el conflicto se encuadra en una cuestión que parecía alejada o superada en el tiempo, y que son los intereses de carácter geopolíticos que marcaron las primeras décadas del siglo XX y que hoy se reeditan en el escenario internacional. Tal punto nos inclina a analizar el estado actual de Malvinas y la región del atlántico sur desde una perspectiva teórica especifica “el Realismo” el cual nos da las herramientas epistemológicas necesarias y adecuadas para tal fin, además de ayudarnos a entender como se reconfiguran los intereses geopolíticos sobre la región de acuerdo al nuevo escenario internacional.

Para adentrarnos en lo que significa una mirada geopolítica, debemos hacer un repaso de las herramientas conceptuales que el Realismo nos brinda al respecto. El primer punto a tener en cuenta es que la política internacional es entendida esencialmente como poder, lo que determina que los Estados sean actores excluyentes en las Relaciones Internacionales, ya que son los únicos con capacidad de concentrarlo, administrarlo y usarlo por su atributo de soberanía. Por esta razón los Estados están por encima de los individuos, las clases sociales, las organizaciones internacionales, o empresas transnacionales.

Esta configuración del Estado como actor excluyente de las relaciones internacionales hace que los mismos interactúen dentro de un sistema, que si bien es anárquico conserva un principio de ordenamiento jerárquico. De esta manera las relaciones entre Estados son esencialmente competitivas en el plano económico, tecnológico, como así también en el militar y luchan por el poder para hacer efectivos sus intereses y ascender en la pirámide del sistema. Si bien, desde la doctrina realista, la condición principal del poder de un Estado esta dada por su fuerza militar, en el actual contexto internacional la capacidad de presión política y económica a través de bloques regionales se constituye en un nuevo factor de poder que amplia las capacidades del Estado.

Una vez repasados estos aportes teóricos y acercándonos más a la visión geopolítica, debemos destacar lo que nos advierte al respecto Hans Morgenthau2 el cual establece que la clave para comprender la política internacional es el concepto de interés definido en términos de poder, el cual posibilita la comprensión teórica de la política que luego se traduce en la racionalidad de la acción. De esta manera cuando el interés nacional del Estado, que contempla las aspiraciones de satisfacer sus necesidades y aumentar sus capacidades, se vincula al control de territorios específicos dicho interés adquiere el carácter geopolítico.

Siguiendo esta línea de análisis se pueden establecer tres intereses comunes a todos los Estados en el sistema internacional, los cuales determinan sus estrategias y acciones de política exterior. Dichos intereses pueden sintetizarse en:

1.Asegurar la supervivencia física de la patria, lo que incluye proteger la vida de sus ciudadanos y la integridad territorial de sus fronteras.

2.Promover el bienestar económico de sus habitantes.

3.Preservar la autodeterminación nacional en lo que respecta a la cultura, la naturaleza del sistema gubernamental del país y a la conducción de los asuntos internos.

Dichos intereses de carácter geopolíticos, por estar vinculados a una región geográfica especifica en este caso el Atlántico Sur, han estado presentes a los largo de la historia en la región, alternando su orden pasando de la preservación de la patria, bajo un concepto amplio de seguridad, a la prosperidad económica de los habitantes. Muestra clara de ello ha sido el territorio de Malvinas el cual fue objeto de sucesivas ocupaciones entre el siglo XVII hasta el XIX fundadas en intereses variados como el de vigilar la expansión hacia el pacifico, mantener la actividad ballenera; el requerimiento de contar con un enclave geo-estratégico que funcione como llave de acceso entre los Océanos Atlántico y Pacífico; la necesidad de contar con un puesto de avanzada militar en la región de gran utilidad en caso de conflictos bélicos, papel que desempeño efectivamente en el transcurso de las dos guerras mundiales.

Una vez analizados los parámetros teóricos y el concepto del llamado interés geopolítico, que como vimos en el apartado anterior ha estado presente en la región del Atlánticos Sur bajo diferentes configuraciones desde hace siglos, es que podemos avanzar en nuestro estudio y analizar cómo se han reeditado dichos intereses en el siglo XXI, reconfigurándose haciéndose más amplios y complejos en su proceso de adaptación a los cambios que han modificado el escenario internacional en las últimas décadas.

La reconfiguración del interés geopolítico en relación a Malvinas y el Atlántico sur.

Los cambios en el escenario internacional en las ultimas décadas, que se caracterizaron por el declinamiento de las luchas de carácter ideológico, el posicionamiento de Estados Unidos como potencia hegemónica (cuasi-unipolar), el crecimiento de la Unión Europea, el ascenso de Chica como potencia media y de Rusia en su reconstrucción luego de la caída del comunismo, han determinado la reconfiguración de los intereses de los Estados, siendo los de carácter geopolítico los principales afectados.

A estas cuestiones de carácter político debemos sumar el vertiginoso crecimiento económicos de distintas regiones del planeta lo cual ha generado mayores posibilidades de consumo para vastos sectores de la población mundial con el consecuente aumento de la demanda de producción y por ende de recursos naturales, en especial de los no renovables como hidrocarburos, minerales y agua potable, además de alimentos. La escasez de estos recursos sumado al cambio climático hacen que los países centrales reconfiguren sus intereses buscando asegurarse la provisión de los mismos.

Estos factores hacen que los tres principales intereses mencionados el de “asegurar la supervivencia”; “promover el bienestar económico” y “preservar la autodeterminación” se vean modificados tanto en su orientación como en su naturaleza adaptándose a las nuevas circunstancias. En tal sentido hoy la supervivencia, el bienestar económico y la autodeterminación, no están medidas en los términos de seguridad nacional, la cual en el pasado podía verse afectada por una posible penetración ideológica o el ataque nuclear por parte de un país considerado amenaza como lo fue la Unión Soviética durante la guerra fría. Hoy la supervivencia y la seguridad del Estado, por ende la de sus habitantes, se vinculan al acceso a recursos naturales de manera directa, sin terceros países intermediarios, e irrestricta lo que se traduce en la posibilidad de que la explotación de los mismos quede sujeta exclusivamente a la voluntad y necesidad Estatal.

En este nuevo contexto los intereses geopolíticos preponderantes para los Estados son más amplios porque abarcan regiones del planeta que superan ampliamente sus fronteras; y a la vez son más complejos porque vinculan cuestiones militares, económicas, políticas, geográficas y, en el caso de Argentina después de la guerra de 1982, también cuestiones simbólicas. Es precisamente aquí donde Malvinas y la región del atlántico sur adquieren importancia relevante y superlativa ya que las potencialidades que posee en sí misma, sumada a su proyección antártica, se convierte en determinante para asegurar los intereses mencionados.

Esta reconfiguración de los intereses geopolíticos sobre Malvinas y la región del atlántico sur se dividen en dos campos específicos, por un lado el económico y por el otro el político. Desde el punto de vista económico los intereses que pueden ser asegurados con el control de la región son:

-Recursos energéticos- hidrocarburos.

-Recursos minerales.

-Recursos Ictícolas.

-Nódulos polimetálicos.

-Reservas de agua potable.

-Posible explotación de recursos en el territorio antártico.

-Posible explotación de recursos derivados de la extensión de la plataforma continental de 200 a 350 millas marítimas.

-La posibilidad, para Gran Bretaña, de convertirse en un Estado ribereño en el atlántico sur.

Desde el punto de vista político los intereses que se aseguran controlando la región son:

Relevancia geoestratégica de la región.

Importancia geopolítica de bases militares en la región.

Proyección sobre la Antártida y la posibilidad de mantener un reclamo de soberanía sobre el Sector Antártico.

Presencia estrategia en la región por el paso bioceánico.

Analizada la reconfiguración de los intereses, tanto del punto de vista económico, como político que hoy están en juego en el escenario internacional, podemos comenzar a entender cómo ha cambiado la visión de Gran Bretaña sobre Malvinas y la importancia geopolítica que hoy se le atribuye. En este sentido advertir que la producción de petróleo del Reino Unido ha venido reduciéndose en forma considerable, ya que los yacimientos del Mar del Norte están próximos a su agotamiento, y que las proyecciones futuras no hacen más que confirmar la creciente necesidad que tiene la potencia anglosajona de hacerse de nuevos yacimientos petrolíferos que le permitan evitar una posible dependencia de petróleo importando, hace previsible que Malvinas, por su posible capacidad de suministrar dicho recurso, adquiera una importancia destacada en su agenda de política exterior.

Siguiendo esta línea de análisis es necesario destacar la importancia que adquiere la presencia de “agua dulce” en la región de atlántico sur. Dicho recurso no renovable estratégico y vital, será de un valor creciente en el futuro, a medida que la demanda de agua potable apta para el consumo humano se incremente como consecuencia del crecimiento poblacional y los efectos del cambio climático, de esta manera dicho recurso adquiere el carácter de elemento crítico y estratégico del Siglo XXI. Es desde esta perspectiva que cuando se habla de la presencia de agua dulce en la región del atlántico sur indudablemente nos estamos refiriendo al continente antártico, ya que el mismo alberga casi el 80% de las reservas de agua dulce del planeta otorgándole así una preponderancia estratégica y fundamental para el futuro de la humanidad.

Es a partir de este nuevo elemento, la creciente demanda de recursos naturales cada vez más escasos, que se reconstituyen los intereses geopolíticos y Malvinas, por su posición geográfica, adquiere la calidad de territorio estratégico en varios sentidos. En primer lugar por las riquezas en recursos naturales que contiene en sí misma, por otro lado es un pasaje de carácter inter-oceánico entre el Atlántico y el Pacífico, además de la posibilidad que brinda de proyectarse sobre otros pasajes inter-oceánicos importantes en la actualidad como lo es el paso entre el Atlántico y el Índico. En intima relación con lo mencionado están las enormes ventajas que se derivan de poseer un enclave militar en tal latitud del Atlántico sur en el hipotético, pero no descabellado, caso de un eventual cierre, clausura o ataque al Canal de Panamá, uno de los principales puntos débiles del comercio internacional.

Como mencionamos anteriormente el interés geopolítico sobre Malvinas hoy se ve ampliado, razón por la cual debemos ponderar la importancia geoestratégica que tiene el archipiélago para Gran Bretaña en sus intenciones de proyectarse hacia la Antártida. En tal sentido cuando hablamos de proyección antártica de las Islas Malvinas podemos observar la creciente militarización3 de las mismas en las últimas décadas dejando en claro que el control territorial se constituye en una de las principales justificaciones que esgrime Gran Bretaña para proyectar su reclamo hacia territorios antárticos. Dichas intenciones se ven reflejadas en datos concretos Gran bretaña ha ido aumentando progresivamente su jurisdicción marítima en la región afectando directamente a la Argentina, tanto en materia pesquera como así también en la explotación de recursos del lecho submarino y plataforma continental. Al respecto los números avalan esta conclusión, desde 1982 a la fecha Gran bretaña amplió su jurisdicción de manera unilateral de 210.000 km cuadrados a 1.650.000 km cuadrados un 700%.

Finalmente a estas actuaciones unilaterales por parte de Gran Bretaña diseñadas en función de sus nuevos intereses geopolíticos en la región de Malvinas y el atlántico sur con miras a una futura proyección antártica, también debemos sumar las actuaciones de carácter multilateral que se ven reflejadas en las gestiones realizadas para que la Unión Europea incluya en el Tratado de Lisboa, en su cuarta parte, artículos 182-188, la regulación de la asociación de los Países y Territorios de Ultramar a los que se les aplicarán las disposiciones del Tratado, entre los que figuran las Islas Malvinas, Georgias del Sur e Islas Sandwichs del Sur, territorio antártico británico (que se sobrepone al sector argentino) y tierras australes y antárticas francesas. De esta forma con esta suerte de “europeización” de las Islas es que las situación del atlántico sur se hace cada vez más compleja ya que las mismas se ven revestidas de una importancia geopolítica ampliada ya que no solo constituyen unallave antártica para Gran Bretaña, sino que también lo son para la Unión Europea en su conjunto.

Como pudimos analizar en este apartado los intereses geopolíticos sobre Las Islas Malvinas y zonas del atlántico sur en el siglo XXI se han reconfigurado por múltiples factores entre los que se destacan la necesidad creciente de recursos naturales; en segundo lugar la necesidad de dominar territorios que faciliten y sirvan de argumento para la proyección antártica y, en un futuro, el reclamo de soberanía sobre dichos territorios y por ultimo la necesidad de tener un control militar en un paso bioceánico determinante para control de las rutas de comercio internacional. Dicha reconfiguración de intereses se ha traducido en acciones concretas por parte de Gran Bretaña en los territorios ocupados, militarizándolos, ampliando sus zonas de influencia y abriendo el juego para constituirse en una suerte de ariete de la Unión Europea en la posible proyección antártica. Dichas cuestiones han cambiado la naturaleza del conflicto y en consecuencia hacen que los reclamos de soberanía argentinos adquieran una importancia determinante, a la vez que reflejan la necesidad de diseñar nuevas estrategias políticas-diplomáticas para llevar adelante la consecución de tal objetivo.

Reclamo de soberanía de Argentina Sobre Malvinas en el siglo XXI

 

Recordando los lineamientos teóricos, escogidos para realizar nuestro estudio, no debemos perder de vista al abordar este apartado, que los Estados se rigen por la necesidad y el interés que varía según las circunstancias históricas pero que es común a todos los países. En este caso Argentina no es ajena a dicha condición y si bien sus intereses están legítimamente fundamentados desde el punto de vista histórico y jurídico, además de simbólicamente desde la guerra de 1982, la batalla diplomática no debe perder de vista que es una lucha por el poder y la satisfacción de intereses.

Como se desprende del estudio que venimos realizando, son tres las claves geopolíticas que en el siglo XXI se diputan en las Islas del Atlántico sur: La lucha por los recursos naturales, la proyección a la Antártida y el control efectivo de los espacios territorial, aéreo y marítimo de las Islas. En este sentido es claro que la postura Británica responde a intereses geopolíticos que trasciende la simple voluntad de la población de Malvinas. Por esta razón es que el reclamo de soberanía Argentino sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur adquieren un nuevo matiz, ya que los intereses geopolíticos que se disputan son más amplios al punto que afectan no solo a la Argentina sino también a la región dado las proyecciones futuras hacia el continente Antártico.

Siendo más exhaustivos en el análisis debemos visualizar cómo influyen estas tres claves geopolíticas en la región para comprender de manera acabada el desafío al que se enfrenta hoy Argentina en sus reclamos soberanos. Como mencionamos la primer clave geopolítica son los recursos naturales y ellos se sustentan (por ahora) en dos pilares fundamentales el primero de ellos es la pesca que desde hace varias décadas se ha convertido en un negocio inmensamente beneficioso para los isleños y una fuente de abastecimiento para los países centrales. En este punto algunos números ayudan a comprender los beneficios y el recurso estratégico que esto representa, comparativamente en toda la costa Argentina la pesca alcanza 900 mil toneladas año, en las Islas superan las 200 mil toneladas año dando cuenta de que el potencial ictícola en torno a las Islas, tanto en calidad como en variedad, es enorme y está siendo depredado.

El segundo pilar que se desprende del interés geopolítico en las Islas es la extracción de petróleo. Esta cuestión si bien estaba presente en los años 70’, la imposibilidad de confirmar dichas presunciones y la falta de tecnología adecuada para extraerlo, además de una abundancia del recurso, hicieron que permaneciera en una suerte de letargo. No obstante en las ultimas décadas con el progresivo agotamiento de las cuencas petroleras en el mar del norte, y la confirmación en el año 2010 de la existencias de petróleo susceptibles de ser explotadas en gran escala, comenzaron a cambiar las apreciaciones sobre las Islas y las colocaron en un lugar importante en la agenda británica. En este sentido desde 1996 el gobierno Británico ha licitado 19 áreas, otorgando licencia de exploración of shore a varias empresas privadas.

Estos dos pilares como los hemos llamado del Interés por recursos naturales sobre la región son un primer desafío para los reclamos soberanos argentinos, a la vez que urgentes dado que dichos recursos están siendo depredados y son no renovables. En éste sentido es importante advertir que para la explotación de dichos recursos el gobierno británico necesita de las empresas privadas, introduciendo así un nuevo factor en la disputa haciendo que en cierta medida se amplíen las posibilidades de alcanzar ciertos logros por parte del gobierno argentino implementando nuevas estrategias. Al respecto, en un mundo altamente interdependiente, las empresas privadas se vuelven vulnerables a la influencia de los Estados en las interacciones del Mercado; esto significa que Argentina puede ejercer presión sobre las empresas para desalentar sus inversiones en el atlántico sur declarándolas ilegales y advirtiendo a los inversores de los riesgos que corren participando de una operación así declarada.

Un elemento adicional, que debe tener en cuenta el gobierno Argentino en estas nuevas estrategias a diseñar en función al cambio de los intereses geopolíticos sobre la región, es que en esta confluencia de variables geopolíticas se puede incluir a Brasil, que si bien no es un actor directamente involucrado en el conflicto Argentino-Británico se ha mostrado sensible a la cuestión y a los reclamos argentinos. Es de preveer en este sentido que la Estatal brasileña Petrobras no desee tener competencia de otras empresas en zonas directamente cercanas, dado que avizora convertirse en una de las grandes petroleras a escala global además de poseer una basta experiencia en la explotación off shore. En éste sentido, que la empresa emblema de Brasil tenga competidores con ventajas inequitativas en una zona que es considerada parte de la región, haría factible preveer el acompañamiento del gigante amazónico a los reclamos soberanos argentinos que desactiven tal situación en el atlántico Sur.

Avanzando sobre la cuestión de la proyección antártica y el control militar de la región, es fácil advertir que la estrategia del gobierno británico es ir “situando piezas” con antelación ya que sus reclamos sobre territorios antárticos se fundamentan principalmente en la proyección geográfica que se desprende desde las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur hacia el continente antártico. La ocupación del territorio y la militarización constante y progresiva del mismo tiene como uno de sus principales objetivos sostener posiciones territoriales próximas a la Antártida y así, en un futuro reclamar, territorios en el continente blanco. Concomitantemente con este objetivo mencionado, la militarización del atlántico sur y específicamente de las Islas Malvinas le permite al Gobierno británico cerrar el circuito de archipiélagos bajo su dominio compuestos por las Islas de Ascensión, Santa Helena y Tristán de Acuña, desde donde pueden controlar todo el Atlántico Sur.

Estas cuestiones mencionadas no solo benefician al gobierno británico, sino que sus alcances son mucho más amplios. En el caso de recursos naturales y Proyección antártica las posiciones británicas en la región benefician a la Unión Europea también, dado que los recursos extraídos de la región alimentan el mercado y el sistema productivo del bloque además de ser la única posibilidad de entrar al continente blanco. Por otra parte la militarización de la región beneficia al sistema de seguridad global impuesto por la OTAN sustentado en los intereses de Estados Unidos, ya que si hacemos un recorrido de las bases Británicas, Norteamericanas y la posición de la Cuarta flota es de advertir que se logra triangular o cercar al continente sudamericano.

Por último en estas ventajas que surgen; (para Gran Bretaña/Unión Europea/Estados Unidos); de la militarización, La proyección antártica y el cerco de bases militares de la OTAN alrededor de Suramérica, debemos sumarle el control de paso bioceánico en un momento decisivo dado el crecimiento del mercado hacia el Océano Pacífico y la realidad de que el Canal de Panamá se vuelve cada vez menos eficaz para el comercio internacional debido al aumento de la flotas mercantes y a la vez al propio aumento del tamaño de lo buques cargueros que dificulta su paso por el canal. En consecuencia es de preveer que el transito por el Atlántico Sur irá en un progresivo aumento generando lo que podríamos denominar un “triángulo estratégico comercial” en el Cono Sur formado por Malvinas, Tierra del fuego y las costas antárticas. Quien sostenga mejores posiciones en estos puntos del triángulo gravitará sobre el flujo del comercio internacional de manera decisiva.

Como podemos observar en el desandar de las cuestiones analizadas, vemos que los reclamos de Soberanía por parte de Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, en el siglo XXI adquieren una importancia superlativa en función de que los cambios en el contexto internacional hacen que las situaciones que se presenten en atlántico sur afecten ya no sólo a la Argentina como actor interesado en el conflicto, sino también a la región de Sudamérica en su conjunto. La militarización del atlántico sur que cierra el cerco sobre la región, debe preocupar de igual manera a cada uno de los países que integran el Cono Sur; conjuntamente la depredación de recursos naturales y la “europeización” de los territorios en el atlántico sur hacen pensar que la disputa es entre bloques y ya no entre dos países.

En cuanto a las tentativas sobre la proyección antártica, las mismas afectan de manera directa tanto a la Argentina como así también a Chile dado que los territorios reclamados por el gobierno británico se superponen con los reivindicados por ambos países. Pero si nos atenemos a que la Antártida es el natural complemento de las tierras fueguinas, es de advertir que lo es también de Suramérica en su conjunto razón por la cual UNASUR como bloque regional se vería afectado de manera directa si las pretensiones de Gran Bretaña, respaldadas por la Unión Europea, sobre el continente blanco se concretaran en un futuro.

Reflexiones Finales

Es innegables que la primer década del siglo XXI ha cambiado el escenario internacional y ha generado una reconfiguración de los intereses de los Estados haciendo que los de carácter geopolíticos sean centrales en las agendas de los países. Dichos intereses se articulan y delinean su naturaleza según las regiones del planeta y la del atlántico sur se vuelve cada vez más preponderante. Por estas razones al comenzar nuestro estudio nos preguntamos ¿cuál es hoy la importancia geopolítica de Malvinas en su convergencia con la proyección antártica?.

La primera reflexión al respecto es que en el siglo XXI las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur forman parte de un “complejo sistémico” que además incluyen los espacios marítimos del Atlántico Sur y la Antártida. En este sentido no deben ser analizadas o tratadas como elementos separados, sino como una unidad que reviste un interés como sistema. En este sentido lo denominamos complejo sistémico dado que los territorios y espacios marítimos que lo integran poseen recursos estratégicos determinantes para la vida humana, como el agua dulce, recursos ictícolas, hidrocarburos, minerales, por mencionar algunos.

En función a lo expuesto queda claro que la postura británica responde a intereses geopolíticos que trascienden la simple voluntad de la población de las Islas Malvinas. La desmedida militarización, la ampliación de zonas de explotación de recursos naturales de manera unilateral y las gestiones para que la Unión Europea reconozca dichos territorios como territorios de Ultramar exceden ampliamente el principio de Autodeterminación de los Pueblos, principal justificación de la ocupación británica. Como advertimos, dichas acciones obedecen a la estrategia de posicionar piezas para justificar los futuros reclamos sobre el continente blanco.

Es claro que sobre la región hoy se disputan tres intereses básicos la explotación de recursos naturales, la proyección antártica y el control militar del paso bioceánico. Esta reconfiguración de intereses hacen que la cuestión Malvinas, como se la ha denominado, exceda el escenario bilateral y se comience a situar en un escenario regional dado que, de concretarse y consolidarse los intereses británicos en el atlántico sur, sus consecuencias afectaran de manera directa al Cono Sur en su conjunto.

Para concluir debemos advertir que el cambio de los intereses sobre Malvinas, hacen que la misma adquiera una importancia decisiva principalmente por su proyección antártica, además de los efectos que puede producir para la región el resultado final de los reclamos de soberanía por parte de Argentina. Por ello es que cambiada la naturaleza y la perspectiva de los intereses geopolíticos que se disputan en el atlántico sur, Argentina debe también generar nuevas estrategias en la disputa diplomática apelando a la presión política y económica, ya no desde una perspectiva unilateral, sino desde una postura regional haciendo de Malvinas una causa Nacional con interés regional que vincule directamente a UNASUR como bloque interesado en el reconocimiento de los legítimos derechos argentinos.

Esta tarea de vincular al bloque regional, haciendo entender que la causa Malvinas nos afecta a todos y de generar la toma de conciencia de la importancia que reviste para el futuro la Antártida, exige que la diplomacia argentina articule los intereses de la región en una causa común que sostenga los reclamos argentinos, pero también va a demandar de los países del Cono Sur la voluntad de entender que son responsables en su conjunto de la defensa de los intereses y territorios que son parte indivisible del sur del continente americano.