Los asistentes sociales y la dura tarea de contención a las familias

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Alejandra de las Nieves Acuña y Héctor Fabián Villalba son dos asistentes sociales que desde hace seis y tres años integran el equipo interdisciplinario interministerial que está encargado de entrevistar a familiares, de Chaco y Corrientes, que tienen un ex combatiente cuyo cuerpo se encuentra como NN en el cementerio de Darwin. 

El Plan Proyecto Humanitario (PPH) trabaja con este fin. Ambos están encargados de entrevistar a familiares de soldados caídos en Malvinas, de Chaco y Corrientes. “Nuestro rol asignado desde el proyecto es el de acompañamiento en las instancias de entrevista y de notificación de resultados, detectando las posibles necesidades del grupo familiar, articulando y canalizando las posibles soluciones ante organismos o instituciones, nacionales, provinciales u ONG”, explicaron ante la consulta de El Litoral.

—¿Qué experiencia cosecharon con la tarea que realizaron con las familias de caídos y con la causa Malvinas? 

—Alejandra: La experiencia de trabajo en el PPH y en especial con las familias es fuerte y a la vez de gran importancia, ya que a través de sus relatos y lágrimas conocí desde otra óptica Malvinas. Digo fuerte teniendo en cuenta que, en cada entrevista, o mejor dicho cada familia, nos abre una parte de su historia y nos hace partícipes de esas sensaciones, de los recuerdos, de estos 37 años de ausencia de ese joven que fue a defender su patria. He creado vínculos con algunos familiares y mantengo una relación de contacto frecuente.

—Héctor: En realidad, en el trabajo con los familiares de caídos, no se puede hablar de una tarea ya realizada, ya que esto es un trabajo en proceso. La idea es poder seguir acompañándolos hasta que estos se puedan conformar como un grupo de familiares o como comisión de familiares de caídos en Malvinas, al igual que las que existen en el resto del país. 
Como empleado del Estado nacional la experiencia es sumamente gratificante pues estamos, de alguna manera, saldando la deuda que el Estado tiene con estos familiares, muy olvidados, abandonados y en algunas ocasiones maltratados por el Estado. 

—¿Qué es lo más difícil de afrontar en su labor en este proceso de identificación, comunicación y contención? 

-Alejandra: Es difícil no llegar a emoción con lágrimas cuando vamos escuchando los relatos, los recuerdos. Ver esa especie de santuarios en honor a cada soldado. En las entrevistas de notificación, el momento de comunicar la identificación o no también nos genera ansiedades. Tras las entrevistas, acompañamos a cada familia.

—Héctor: Las cosas más difíciles son el comunicar a un familiar que aportó la muestra genética para identificar que su familiar no está enterrado en el cementerio de Darwin, que sus restos no están allí. Además de golpear la puerta de una familia que tiene un combatiente desaparecido y decirles que somos representantes del Estado nacional y que queremos que participen de un PPH para saber si su hijo, hermano, etcétera, está enterrado en un cementerio de las islas Malvinas. Ese mismo Estado que los abandonó durante más de 30 años y que ahora se hace presente.  

—¿Cómo vivieron el viaje a Malvinas que realizaron a principios de este año familiares?

—Alejandra: El viaje del 13 de marzo fue de carácter humanitario; estuvimos en el cementerio de Darwin aproximadamente tres horas. La comitiva estuvo integrada por familiares, equipo PPH, personal de cancillería, del Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr), secretarios y subsecretarios, periodistas y asociación de familiares.  

Y las sensaciones son muchísimas, a nivel profesional y personal. En lo que hace a la tarea específica, es poder ver reflejado la culminación del trabajo que venimos realizando del plan. Es indescriptible: de la nada brotan lágrimas de felicidad, de tristeza, del trabajo cumplido. 

—Héctor: Las sensaciones fueron muchas y diversas, recorriendo todo el espectro posible, desde el enfado, por ciertas actitudes del personal de aduana en las islas; el orgullo, de ser parte de este hecho histórico y de poder acompañar a familiares de soldados que nacieron en la misma provincia que nosotros; la admiración, por la lucha que llevaron a cabo durante más de 30 años los organizadores de estos viajes: la Comisión de familiares de caídos en Malvinas para poder lograr la identificación de estos soldados enterrados como NN en el cementerio de Darwin. También la sensación de dolor, al ver el reencuentro después de 36 años, y de alegría, al saber que algunos familiares podrán realizar este duelo tan postergado y cerrar procesos iniciados desde el fin de la guerra, dándoles certeza a algo que estaba suspendido en el tiempo y los hacía mantener una secreta esperanza. 

—¿En cuánto les cambio la visión de ustedes sobre Malvinas, antes y después de esta labor humanitaria de identificación de cuerpos NN?  

—Alejandra: No sé si tomarlo como un cambio, pero sí conocí las historias de esas familias que entregaron a sus hijos a la patria, y a visibilizarlas a ellas. Siempre hablamos o se hace referencia al ex combatiente y muy pocas veces hablamos de esas madres, padres y hermanos de los soldados que no volvieron y que no sabían el paradero de ellos. Creo que mi participación en el PPH me permitió la empatía con esas familias.

—Héctor: Mi visión de Malvinas ha cambiado en cuanto a saber que sigue siendo un terreno de disputas y combates, a pesar de que la guerra terminó hace 37 años; en su momento la lucha de los ex combatientes para que se los reconozca como tal y se les otorguen sus derechos.  

Hay una lucha que sigue vigente que es la de los familiares de soldados muertos y que no fueron identificados; en el cementerio de Darwin había 123 tumbas que eran NN y que hoy día se identificaron 114. Sin embargo, no todos los soldados muertos y no identificados se encuentran en el cementerio de Darwin y el PPH sólo contempla la identificación de los enterrados en este cementerio. Durante el cruzamiento de las muestras genéticas tomadas, entre los cuerpos enterrados en Malvinas y los familiares aportantes; muchos de ellos dieron negativo, lo cual quiere decir que el cuerpo del soldado desaparecido no se encuentra en el cementerio de Darwin.