Nacionalizar el Comercio Exterior

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Todos sabemos que hay grandes monopolios transnacionales que tienen el dominio absoluto de nuestras exportaciones. Los pulpos financieros controlan la especulación con el dólar y la fuga de capitales.

Todos sabemos que nuestro pais es un país rico, produce alimentos para 400 millones de personas, tenemos gas, petróleo y varios minerales estratégicos. Cabe destacar que aumentan la pobreza, los sueldos son bajos y el desempleo aumenta pero siempre vamos de crisis en crisis y la pregunta es ¿porque?

La Argentina sufre el saqueo de la deuda externa que viene desde hace decadas, pero no es solo eso. El comercio exterior (lo que se vende al exterior -exportaciones- y lo que se compra -importaciones-), quién lo hace y quién termina apropiándose de los dólares de ese negocio, es una parte esencial del mecanismo por el cual se llevan nuestras riquezas. Y que se complementa con la fuga de capitales y las bicicletas financieras que terminan en feroces devaluaciones de nuestra moneda (lo que hace, a su vez, que suban los precios y se pulvericen salarios y jubilaciones).

Por eso es fundamental, como medida complementaria, romper con el FMI y dejar de pagar la deuda, que un gobierno nacionalista tome el control efectivo del comercio exterior y aca se trataria de crear un ente estatal que, articulado con una banca también nacionalizada, tenga el manejo de esta actividad estratégica.

Este ente de comercio exterior estatal tendria a su cargo diversas funciones y determinaria qué se puede exportar una vez cubiertas las necesidades populares de consumo interno, see terminará así con cuestiones inexplicables, como que en un país con una gran industria láctea la leche sea un artículo de lujo, o que falte en las góndolas porque se prioriza la venta al exterior, o con los precios exorbitantes del pan, porque se fija el valor de la harina siguiendo el precio en dólares del trigo y para resolver estos problemas este ente estatal que tendria a cargo el comercio exterior adquirirá los bienes destinados a la exportación a los productores, les pagaria en pesos y los acopiará antes de definir si van al consumo interno o la exportación, tendria la potestad, incluso, de pagarle más al pequeño productor que al grande.Luego nuestro pais venderia aquello que se decide exportar, percibiendo directamente los dólares (y no como ahora, que quienes lo cobran son las multinacionales). Y así podrá definir a dónde destinar esas divisas.

Asimismo, ese ente nacional de comercio exterior será el que autorizará qué bienes se importarán, aquellos que realmente se necesiten y no estemos en condiciones de producir. Se evitará así el actual despilfarro de dólares en compras de miles de productos que terminan compitiendo y haciendo quebrar a la industria local.

La nacionalización del comercio exterior nos permitirá recuperar la potestad de elegir a quién vender y a quién comprar, en qué moneda y sobre la base de qué intereses estratégicos hacerlo, ayudando así a romper la dependencia a que siempre quieren someternos el imperialismo y sus empresas. Podremos así conquistar nuevos mercados, e incluso decidir compensar exportaciones e importaciones con algún país directamente, ahorrándonos el trámite de cobros y pagos en dólares y las comisiones millonarias de los intermediarios.

El ente estatal de comercio exterior tomaria el control de las divisas extranjeras a partir de monopolizar las exportaciones y las importaciones. Así, junto con la banca nacionalizada, estaria en condiciones de decidir a quién y a qué cotización vender o comprar dólares u otras monedas de esta manera se terminará así con la actual especulación cambiaria y la fuga de capitales.

La nacionalización del comercio exterior y de la banca son medidas esenciales para un programa de emergencia que, comenzando por la ruptura con el FMI y el no pago de la deuda, ponga la prioridad en resolver las más urgentes necesidades populares. Por supuesto que deben estar acompañadas por otras. En lo que respecta al complejo agroexportador, será necesaria la realización de una profunda reforma agraria que expropie a los grandes terratenientes, respetando al pequeño productor y a la propiedad cooperativa, para así potenciar tanto el acceso a la tierra como un desarrollo productivo integral y equilibrado”.